jueves, 11 de mayo de 2017

La gestión de los padres en los conflictos entre hermanos

La relación entre hermanos representa un espacio de ensayo natural para que los niños aprendan sobre su mundo y sobre las relaciones. Se trata de un lugar seguro en donde pueden ensayar cómo interactuar con otros, aprender a gestionar los desacuerdos y conflictos, así como a regular sus emociones de manera sana. Las relaciones entre hermanos proporcionan un contexto para el desarrollo de la comprensión de sus mundos sociales, emocionales, morales y cognitivos. En particular, los hermanos juegan un importante rol en el desarrollo de la comprensión respecto a la individualidad de otros, es decir, sus emociones, pensamientos, intenciones y creencias.

Los hermanos representan figuras alternativas de apego y los beneficios de establecer relaciones cálidas, seguras y positivas pueden extenderse a lo largo de la vida del niño. Estas relaciones son esenciales para su adaptación psicosocial en la infancia y desempeñan un papel clave en su desarrollo emocional. De todo ello deriva la importancia de que sepamos promover las competencias sociales y emocionales que se despliegan en la dinámica entre hermanos, e intervenir en casos de dificultades para fomentar las experiencias positivas en la relación entre ellos.

Según las psicólogas Nina Howe y Holly Recchia, son 4 las principales características que se presentan en las relaciones entre hermanos durante la primera infancia:

-En primer lugar, las interacciones entre hermanos son relaciones definidas por fuertes emociones, sin inhibiciones, que pueden tener una carga emocional de distintas cualidades, positiva, negativa y, a veces ambivalente.

-En segundo lugar, las relaciones entre hermanos son definidas por la intimidad: cuando son jóvenes gastan grandes cantidades de tiempo jugando juntos, se conocen muy bien. Esta larga historia y un profundo conocimiento, se traducen en oportunidades para proporcionar apoyo emocional e instrumental los unos a los otros, con la participación en juegos de simulación para el conflicto y para entender los puntos de vista de los demás.

-En tercer lugar, las relaciones entre hermanos se caracterizan por grandes diferencias individuales en la calidad de las relaciones de los niños entre ellos.

-En cuarto lugar, la diferencia de edad entre los hermanos a menudo hace que las cuestiones de poder y control, así como las rivalidades y los celos, sean fuentes de contienda para los niños, pero también proporcionan un contexto para intercambios complementarios, como enseñar, ayudar y cuidar. 

Las relaciones entre hermanos a veces se convierten en un aspecto de difícil gestión para los padres, debido a la naturaleza potencialmente emocional y altamente cargada de la relación. En este sentido, muchos padres se ven en la necesidad de intervenir en las discusiones, juegos o situaciones que se dan en la relación entre los hermanos. Es natural que padres y madres deseen intervenir en las peleas y conflictos entre sus hijos. Sin embargo, muchas veces dicha intervención redunda -contrario a lo que los padres pretenden- en mayor rivalidad entre los hermanos, coartando así la posibilidad de aprendizaje que puede derivarse de los avatares de la interacción entre ellos.

Cuando pensamos en las relaciones entre hermanos hemos de tener en cuenta que el ambiente familiar, contra-intuitivamente, no es idéntico para todos los hermanos, ya que cada uno de ellos es diferente y por ello interiorizan de forma distinta las experiencias a lo largo de la vida. Además de esto, la relación entre los padres y cada hijo es particular y única. Suelen haber diferencias entre la aproximación de los padres a cada hijo que dependen de una gran variedad de factores, tales como la personalidad del niño, el momento de su nacimiento, la edad y experiencia de los padres o, incluso, el contexto de la familia extensa (apego y relación con tíos, abuelos…).

Desde el enfoque sistémico, la familia es un sistema complejo y siempre en movimiento, que está formado por dos sub-sistemas: el parental y el fraterno. Cada subsistema tiene sus roles, reglas, dinámicas y límites, y en muchos casos, la intervención del sistema parental en el fraterno, altera su dinámica e interfiere con el equilibrio que busca la relación. En determinadas ocasiones, la intervención de los padres en la interacción entre hermanos, puede catalizar las relaciones de conflicto, en especial cuando el trato es marcadamente diferencial o cuando se despliegan juicios acerca de uno o varios hijos como intento por remediar el conflicto.

Padres y madres buscan, con frecuencia, evitar las peleas entre hermanos, y aunque no existe una regla universal para mediar en dichos conflictos, sí existen aspectos generales a tener en cuenta, tales como:

• Crear un ambiente familiar positivo, en donde se fomente la solución de los problemas a través de la comunicación y la ayuda. Para ello es de vital importancia que todos los miembros de la familia se sientan cómodos para expresar sus sentimientos y emociones.

• Fomentar la autonomía, la independencia, la responsabilidad y la comunicación en nuestros hijos; que se sientan queridos, respetados y apoyados.

• Dedicar tiempo a los hijos e hijas, esto quiere decir, dedicar tanto tiempo compartido con todos ellos y tiempo individualizado con cada uno de ellos.

• Fomentar las actividades conjuntas de toda la familia y de los hermanos y hermanas.

• Evitar las etiquetas y las comparaciones. Aunque este aspecto resulta en la vida cotidiana harto difícil de conseguir (ya que a veces no provienen específicamente de los padres, sino de maestros, familiares, amigos…), es necesario tener en cuenta que cada niño es una persona independiente que vive momentos diferentes, y que está en un proceso continuo de aprendizaje.

Aunque es indispensable intervenir en los conflictos entre hermanos en donde el juego o la situación se torna agresiva o injusta, es necesario fomentar la resolución de conflictos entre hermanos por ellos mismos, con la mínima intervención de los padres. Esto no quiere decir que los padres no puedan ser facilitadores en dicho proceso de resolución, de hecho, esta función facilitadora es de vital importancia para evitar que se considere la agresión como vía de solución de conflictos.

El psicólogo Luciano Montero, propone como recomendación un sistema de cinco pasos que sirven de guía para dirimir las disputas entre hermanos, respetando los límites y dinámicas propios de la relación entre ellos:

-Primero, cada niño expone su punto de vista;
-Segundo, para asegurarse de que el otro lo entiende, lo repite con sus propias palabras (y si es muy pequeño, los padres proporcionan la ayuda para su expresión);
-Tercero, ambos niños repasan y sopesan las posibles soluciones (también les podemos ayudar o hacer preguntas que faciliten su comprensión de la situación, del punto de vista del otro y la posible solución);
-Cuarto, eligen un desenlace que satisfaga a ambos;
-Quinto, planean cómo ponerlo en marcha. Todo con nuestra ayuda, pero sin sustituirlos.

Durante este proceso es necesario que evitemos, en la medida de los posible: Descalificaciones, burlas ante las conductas inadecuadas, privilegios de unos hijos frente a otros y comparaciones entre ellos.

Puede ser sumamente difícil y retador el evitar hacer juicios o intervenir de manera intrusiva en la dinámica y conflictos entre hermanos, en especial cuando la conducta de estos puede parecer injusta o agresiva. Evidentemente, hemos de mediar en las situaciones en donde hay un desequilibrio marcado, una tendencia agresiva o en situaciones que pueden desembocar en un peligro emocional o físico para los hermanos. Sin embargo para ello, hemos de intentar evitar el juicio adulto y mediar desde la neutralidad, teniendo en cuenta que estamos interviniendo en un subsistema ajeno al parental, dotado de sus propias reglas y particularidades.

Es necesario ser conscientes, además, de cómo solemos afrontar los conflictos en general, y ser sensibles ante la tendencia natural a emitir juicios acerca de las conductas que consideramos erróneas, inadecuadas o negativas. Precisamente sobre el aspecto de los juicios que hacemos, Jane Lansbury, seguidora de Magda Gerber en la educación y cuidado en la primera infancia, reflexiona acerca de algunas razones por las cuales no resulta beneficioso intervenir desde nuestro juicio adulto en la relación entre pares. Entre los puntos que rescatamos de sus reflexiones, está el hecho de que el juicio parental crea una distancia con respecto a los hijos y entre hermanos, que resulta improductiva y dolorosa.

En este sentido, hemos de tener en cuenta que el comportamiento de nuestros niños suele ser el reflejo de su nivel de adaptación y mundo emocional. Los impulsos agresivos o de control, suelen mitigarse cuando el niño accede a su comprensión, más que cuando los culpabilizamos o avergonzamos por sentirlos o tenerlos. Los niños requieren de nuestra ayuda con respecto a la comprensión y control de estos impulsos, teniendo en cuenta que estos tienen un sentido según el contexto emocional del niño.

Los niños suelen aprender a comprender sus propias emociones y comportamientos cuando se sienten aceptados por sus padres y cercanos. El juicio suele distanciar y dicha separación es atemorizante para los niños. Esta sensación puede redundar en un incremento de las conductas “negativas” como un intento de reafirmación. Asimismo, cuando emitimos opiniones acerca de nuestros hijos, vamos dando forma a la manera en la que se perciben a sí mismos. El juicio paterno y materno puede caer en etiquetar ciertas conductas y por tanto, limitar su desarrollo y su identidad.

Vemos así como la gestión sana de los conflictos entre hermanos desde los roles parentales, es un aspecto de gran importancia en su desarrollo. Es indudable que los niños necesitan límites e intervención y mediación por parte de los padres, sin embargo, recordemos que desde nuestro rol parental, hay dinámicas de la íntima relación entre pares que no somos capaces de vislumbrar, por lo que nuestra intervención siempre ha de tener en cuenta la perspectiva y experiencia de los hijos.

Los niños tienen una profunda necesidad de aceptación y empiezan a mirarse a sí mismos de la forma en la que son percibidos y “mirados” por otros. La relación entre hermanos es una relación de aprendizaje. Y este aprendizaje incluye la práctica de habilidades sociales adaptativas, resolución de conflictos, tolerancia a la frustración, capacidad de auto-regulación y el desarrollo de habilidades y comprensión emocional; todos ellos aspectos que necesitan ser ensayados en la relación entre hermanos. Así, el punto clave en la mediación e intervención por parte de los padres en las dinámicas y conflictos entre hermanos, es que esta sea lo suficientemente sensible y respetuosa como para no limitar las infinitas oportunidades de aprendizaje que esta proporciona.

Artículo de Kreadis, con información de:
-Fernández, A., Gamarra, A., Izal, C., Betelu, M. (2001). La familia ante los celos infantiles: Pautas y orientaciones. Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura.
-Guía sobre orientación familiar CEAPA. Gestionar las relaciones entre hermanos y las relaciones intergeneracionales con la familia extensa y los nuevos modelos de familia. Marzo 2014.
-Nina Howe y Holly Recchia. Las relaciones entre hermanos y su impacto en el desarrollo de los niños. Department of Education and Centre for Research in Human Development, Concordia University, Canadá. Diciembre 2014, Ed. rev. (Inglés). 

jueves, 6 de abril de 2017

Los cerebros que sufren no pueden aprender

Si los ortodoncistas pueden mejorar nuestra dentadura,
los profesores pueden mejorar nuestro cerebro.
Sarah-Jayne Blakemore y Uta Frith

Una de las cosas que más anima a los profesores es que a sus estudiantes les guste aprender, que estén motivados a ello y que lo consigan. En realidad, a casi todos los estudiantes les pasa lo mismo, les encantaría estar motivados a aprender y sacar buenas notas.
Si nos adentramos en una clase de adolescentes, notaremos que existe una maravillosa complejidad digna de tener en cuenta y analizar.
Sus principales preocupaciones y motivos de charla se centran en apps, chistes, bromas, deberes a medio hacer, quejas sobre sus profesores, sus padres, y risas a flor de piel. Los adolescentes en esta etapa de su desarrollo están neurobiológicamente diseñados para "sentir" antes que para "pensar".
A continuación, facilitamos algunas claves en cuanto a la comprensión de cómo funciona un cerebro que sufre y su relación con el aprendizaje, así como posibles acciones para desbloquear situaciones conflictivas en este sentido.
Todos los seres humanos estamos conectados neurobiológicamente para establecer relaciones sociales y establecer vínculos con otros.
En la etapa de la adolescencia se da un movimiento que afecta tanto a adultos como al joven. El adolescente debe renunciar a la condición de niño, con todo lo que conlleva de seguridad, protección y dependencia, para convertirse en un adolescente. Los padres también han de renunciar a la visión infantil que tienen de su hijo, lo que suele significar el verle irresponsable, inmaduro, inexperto, etc. y darle oportunidades de experimentación. A veces, resulta más difícil a los padres renunciar al niño que los hace sentir jóvenes, que da sentido a su vida, que les necesita, que a los propios adolescentes el dejar atrás la niñez y enfrentarse a una mayor autonomía e independencia y al constante reclamo de una nueva identidad que va cobrando cada vez más fuerza en el entorno familiar. Este panorama se complica cuando tenemos en cuenta que, además, la adolescencia de un hijo despierta “los fantasmas” y situaciones no elaboradas de la adolescencia de los mismos padres. Esto suele generar discusiones e incomprensiones por ambos lados y puede surgir la angustia ante el cambio, no solo como consecuencia de los conflictos de su mundo interno, sino también en estrecha relación con su mundo externo.
Los adolescentes viven momentos de inestabilidad que los lleva a sentir grandes tensiones consigo mismos y con su mundo interno y externo. La inestabilidad emocional que viven y la sensación de incomprensión que sienten por parte de padres, profesores, compañeros y entorno vienen a aumentar sus contradicciones y sobre todo su angustia.
Las neurociencias nos muestran que en las profundidades de nuestro sistema límbico existe una estación de control emocional, en la que aprendemos nuestros mensajes emocionales y de supervivencia y donde les asignamos prioridades de manera inconsciente. Se trata de la amígdala.
El ser humano no para de escanear el entorno buscando sensaciones de conexión y seguridad, y el adolescente con mayor razón dadas las dificultades que pueden tener para entenderse a sí mismos, a la búsqueda y consolidación de la identidad personal que experimentan, así como a los cambios de ánimo constantes, lo que les lleva a pensar que padres y educadores están muy lejos de comprenderles, por lo que sus necesidades de conexión y seguridad se intensifican.
Estudiantes que puedan parecen rebeldes, desafiantes o distantes, pueden estar mostrando comportamientos negativos porque sufren y es la mejor manera que tienen de responder al estrés que esto les produce.
Más del 29% de jóvenes en USA, con edades entre los 9 y los 17 años padecen ansiedad y trastornos depresivos y, cuando el cerebro sufre, los lóbulos temporales destinados al pensamiento en la corteza pre frontal se bloquean.
Cuando oímos la palabra "trauma" a menudo se nos vienen a la cabeza negligencias severas o experiencias y relaciones de abuso y no necesariamente tiene por qué ser así. Un cerebro traumatizado puede también tratarse de un cerebro cansado, hambriento, preocupado, rechazado o que ha sufrido una separación, mostrando sentimientos de aislamiento, preocupación, angustia y miedo. Las experiencias traumáticas pueden ser repentinas o sutiles pero los cambios neurobiológicos de experiencias negativas pueden hacer que nuestro cerebro emocional genere una especial sensibilidad hacia la respuesta del miedo. Cuando sentimos angustia, tanto nuestro cuerpo como nuestro cerebro priorizan la supervivencia, y prestamos atención al flujo de mensajes emocionales que no dejan de preguntar “¿estoy a salvo?” Reaccionamos neurológica y fisiológicamente con un sistema límbico irritado que hace que aumenten la presión sanguínea, el ritmo cardíaco y la respiración; también se produce una secreción excesiva de cortisol y adrenalina por todo nuestro cuerpo. Una activación crónica a la respuesta del miedo puede dañar partes del cerebro implicadas en la cognición y el aprendizaje.
Como decíamos anteriormente, todos estamos conectados neurobiológicamente para establecer relaciones sociales y establecer vínculos con otros. Cuando los niños no reciben conexiones saludables en su desarrollo temprano, el cerebro realiza nuevas conexiones a través de otras vías y se adapta rápidamente a entornos no saludables, en su intento por garantizar la supervivencia. Si el desarrollo del cerebro se interrumpe por alguna adversidad a cualquier edad, pero más especialmente en las etapas tempranas del desarrollo, las habilidades relacionadas con resolución de problemas, reflexividad y regulación emocional se ven afectadas y mermadas.
Tanto niños como adolescentes necesitan de una suficiente y adecuada estimulación y nutrición para un desarrollo y apego saludables y se ha podido comprobar que estudiantes cuyo desarrollo se ha visto interrumpido o afectado en este sentido, suelen mostrar desconfianza hacia los adultos en el entorno escolar.
Durante los últimos años, en el entorno académico, se ha puesto un especial énfasis en las competencias básicas comunes, mientras que la formación del profesorado ha perdido foco en cuanto al impacto de la comprensión del desarrollo del cerebro en los estudiantes.
Sería conveniente que los educadores conociesen los mecanismos subconscientes y emocionales del cerebro relacionados con bloqueos en el aprendizaje y con las respuestas al estrés cuando interactúan con sus alumnos.
Cuando el cerebro está activado por un excesivo sufrimiento, se ve reducida su capacidad de aprendizaje, por lo que es necesario restablecer la calma y bajar el nivel de activación de las zonas del cerebro implicadas en este proceso (los racimos de neuronas con forma de almendra que residen en el fondo de cada lóbulo temporal) de manera que puedan desarrollarse y estimularse de manera adecuada y productiva.
¿Qué se puede hacer para generar un estado de calma y seguridad en el cerebro tanto de los educadores como en el de sus estudiantes que están constantemente activados en una respuesta fisiológica al miedo?
Antes que todo, es importante comprender que los sentimientos son el lenguaje del sistema límbico. Cuando un estudiante estresado se enfada o se encuentra "a su bola" aislado, apagado, no le será posible escuchar lo que se le está contando.
Hablar con los estudiantes a través de cualquier proceso de alguna asignatura o de hojas de trabajo reflexivo en el momento más álgido de su enfado o aislamiento, suele ser improductivo.
A continuación, sugerimos tres formas de calmar la respuesta al estrés. Dos de ellas a través de acción inmediata y la tercera a través de una breve lección científica.
1. Movimiento.
El movimiento es crítico y es la conexión cuando se trata de calmar las respuestas de estrés y miedo. Los profesores y estudiantes, de manera conjunta y consensuada, podrían diseñar un espacio, tipo laberinto o similar, en dónde los estudiantes puedan caminar o deambular para poder bajar el nivel de irritación o activación de la amígdala.
Actividades físicas tales como abdominales, correr en el sitio, saltos, movimientos de yoga, etc. ayudarían a calmar el sistema límbico del cerebro y a que el estudiante pueda volver a enfocarse en el proceso de aprendizaje y razonamiento.
2. Prácticas para focalizar la atención.
Las prácticas para focalizar la atención enseñan a los estudiantes cómo respirar profundamente mientras se mantiene la atención en un estímulo en particular. Si cada día se utilizasen 2 ó 3 minutos del tiempo de clase a enseñar a los estudiantes cómo hacer respiraciones profundas, se estaría reforzando al cerebro para aumentar la atención y mejorar el foco. Estas prácticas también podrían incluir algún tipo de estímulo, como sonido, visualización, o el sabor de alguna comida.
A primera vista, esta recomendación puede sonar rara, y es posible que surja la pregunta "pero ¿qué se puede conseguir al utilizar unos minutos de clase en hacer que prueben una fresa, se concentren en su sabor, su olor, lo describan y expliquen sensaciones que a cada uno le produce la experiencia?"
La atención focalizada o atención plena aumenta la oxigenación sanguínea y el flujo de glucosa hacia los lóbulos frontales del cerebro en los que tiene lugar la regulación emocional, la atención y la resolución de problemas.
Si se realizan este tipo de dinámicas de manera habitual, dándole la importancia que tienen, confiando en su posterior beneficio, y en los momentos clave durante la clase, se notarán sus resultados en breve espacio de tiempo. Por ejemplo, trasladémonos a una clase de Física y Química, es la 3ª hora de la mañana y aún no ha habido ninguna pausa ni recreo. El profesor explica un concepto clave y nota que la clase, o algún alumno en particular, está "a por uvas, en su mundo..."Quizás este sea el momento de comentar "vamos a hacer una dinámica que nos ayudará a enfocar mejor este tema". De esta forma, además de romper la inercia en clase, se estaría provocando la estimulación necesaria para mejorar la atención. A continuación, y una vez se hayan puesto en común sensaciones en relación con la práctica, será el momento de volver a la carga con el concepto que se quedó "estancado" y comprobar, por medio del diálogo entre todos, el nivel de comprensión del tema, las dudas que han surgido, qué ha habido de diferente entre la explicación del concepto antes de la práctica y después de la misma, etc.
3. Comprendiendo el cerebro.
El enseñar a los estudiantes cómo funciona su amígdala y sus respuestas al miedo les brinda un alto grado o nivel de empoderamiento. Cuando comprendemos que este aspecto biológico lleva formándose miles de años, realizando profundas conexiones con el fin de protegernos, nuestra mente comienza a relajarse al saber que nuestras reacciones con respecto a las experiencias negativas son naturales y comunes. No siempre podemos controlar todas las experiencias que nos toca vivir, pero sí que podemos aprender a decidir cómo gestionarlas.
Esta explicación, que bien puede estar acompañada de debate, vídeos, ejemplos, etc.... todo aquello que se considere pueda facilitar la interacción profesor-alumno, junto con las prácticas que se vayan realizando, hará que los alumnos comprendan y se muestren más motivados y dispuestos en el proceso de aprendizaje.
Esperamos que estas claves puedan ayudar tanto a educadores como a padres a reconocer aquellos jóvenes estudiantes que están pasando por situaciones o etapas de sufrimiento emocional, de manera que les sea posible realizar algún tipo de intervención que pueda provocar mayor participación y motivación con respecto a su proceso de aprendizaje.

Artículo elaborado por Kreadis coninformación de:
Edutopía - Brains in Pain Cannot Learn - Dr. Lori Desautels - College of Education Butler University - January 2016.
El Cerebro Infantil: La gran oportunidad - José Antonio Marina
La Familia - Comprensión dinámica e intervenciones terapéuticas - Alfons Icart y Jordi Freixas

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martes, 28 de marzo de 2017

8 preguntas para ayudar a los estudiantes a reflexionar sobre su aprendizaje

Está claro que proporcionar los recursos y explorar las vías y métodos de enseñanza para que los estudiantes puedan sacar el máximo partido de los contenidos, es un factor necesario y un “plus” al proceso de enseñanza. Sin embargo, ¿es suficiente? Para muchos estudiantes, el aprendizaje se ve como un “deber” y lo cierto es que debería ser un hábito que, además, se extiende más allá de los años académicos y que se cultiva a lo largo de la vida.

Es por ello que brindar la posibilidad de que los hábitos de aprendizaje se fijen e internalicen en los estudiantes se convierte en una labor primordial para marcar la diferencia en la enseñanza. Poder transmitir el aprender como una aventura y una oportunidad, es una enseñanza que perdura por años en la mente y corazón de los estudiantes. Aun así, muchas veces olvidamos que el aprendizaje es un hábito, uno que se modela de forma constante.

Fomentar los hábitos de aprendizaje y crear un contexto reflexivo en cuanto a cómo se da este proceso, es de hecho, una de las principales características que definen a los contextos de aprendizaje altamente efectivos. Los procesos cognitivos, meta-cognitivos y conductuales son modelados constantemente durante la enseñanza. La curiosidad, persistencia, flexibilidad, priorización, creatividad, colaboración y revisión, son buenos puntos de partida para hacer el proceso de aprendizaje más reflexivo. De hecho, a menudo lo que los estudiantes aprenden de aquellos que les rodean suele generarse de una manera indirecta, experiencial y observacional más que de una forma directamente didáctica.

El cerebro se beneficia de la actividad de reflexión y en este sentido, la conclusión que arroja la investigación es clara: La reflexión y metacognición son los pilares de las aulas verdaderamente eficaces. En palabras de Irene Pellicer, cuando hay vivencia, hay emoción, y cuando hay emoción, hay aprendizaje.

Quizá lo más fundamental del cambiar la reflexión desde el contenido hacia el pensamiento, es que los estudiantes tienen la oportunidad de situarse en el centro de su propio proceso de aprendizaje, haciéndolo verdaderamente vivencial y enriquecedor. Cuando los estudiantes reflexionan, re-imaginan lo que ha ocurrido, tanto en primera como en tercera persona -es decir, cómo vieron, y cómo vieron a través de sus propios ojos. ¿Cómo ocurre esto? Una respuesta de un estudiante de bachillerato que sirve de ejemplo es:

“Creo que pude ser más creativo hoy cuando nos dieron la oportunidad de crear nuestras propias metáforas a la forma en la que los bosques ayudan al planeta a “respirar”. ¿Por qué fuiste más creativo en ese momento? Quizá porque me forzó a pensar acerca de algo de manera visual, lo que significó que podía buscar y proporcionar una respuesta por mí mismo, dentro de mis propias experiencias.”

En la reflexión, el estudiante tenía que pensar tanto en sus propias emociones, como en la forma en la que percibía lo que estaba aprendiendo acerca de los bosques y el planeta.

Las preguntas a continuación, están planteadas de manera suficientemente flexible para ser presentadas a todas las edades y cursos, sin necesidad de aplicar muchas reformulaciones para adaptarlas. Podemos valernos de estas preguntas para fomentar discusiones y debates en el aula o usarlas de punto de partida para la creación de proyectos individuales o grupales.


Artículo original del Equipo de Teachthought- Traducción, adaptación e infografía de Kreadis

miércoles, 8 de marzo de 2017

Promover una imagen corporal sana en los niños

La imagen corporal tiene que ver con la forma en la que el niño se percibe y se valora. En muchas ocasiones, los conflictos que presentan los niños en cuanto a este tema, enmascaran otro tipo de cuestiones de orden relacional y emocional. 

De aquí que valoremos como fundamental que podamos proporcionar a nuestros niños todas las herramientas necesarias para que puedan hacer una construcción sana de su imagen corporal, siendo sensibles, asimismo, ante las dificultades que presentan en este sentido para garantizar la ayuda y el fortalecimiento de su autoestima y desarrollo emocional.

Resumimos algunos puntos a tener en cuenta en la siguiente infografía:



¿Quieres profundizar sobre este tema o necesitas hacer una consulta relacionada con ello? 
Escríbenos a info@kreadis.com

lunes, 30 de enero de 2017

Equidad de género en el aula: Reflexiones para los educadores

Cada vez se amplían las reflexiones y acciones destinadas a crear espacios de igualdad en los distintos contextos en los que nos desenvolvemos. Aún así, los sesgos en cuanto a género se siguen colando en nuestro día a día de forma más o menos sutil. La educación es la primera y más potente herramienta con la que contamos para combatir dichos sesgos, de manera que se pueda partir de una posición reflexiva e integradora que permita oportunidades equitativas para todos los individuos como parte de la sociedad.

En este sentido, los profesores y educadores tienen un papel importante en el momento de sentar las bases de cara a dicha equidad. Rebecca Alber, educadora y consultora en educación, reflexiona al respecto en un artículo para Edutopia, apuntando algunas ideas para reflexionar y trabajar sobre la igualdad en el contexto de la enseñanza.

Revisamos sus apuntes al respecto:

He trabajado durante dos décadas en escuelas públicas, y he detectado una tendencia en lo que respecta a la participación de las estudiantes en la clase: En el pasado, al observar las clases de primaria, un buen número de niñas se animaban de forma continua a pedir la palabra, compartir sus opiniones e ideas y a leer en voz alta de manera voluntaria. Actualmente trabajo con estudiantes de secundaria y bachillerato y es palpable un cambio que se da alrededor del primer año de ESO: Las estudiantes son mucho más reservadas y menos participativas que en los años de educación primaria.
¿Qué puede estar detrás de este preocupante cambio?

Durante la pubertad, los niños parecen fuertemente influenciados por las normas tradicionales de género, amplificadas por la cultura popular. Las investigaciones en el campo de la educación han encontrado que el estereotipo del ‘varón asertivo’ y la ‘mujer pasiva’, son a menudo reforzados en nuestras escuelas y en cada aula. Por ejemplo, la publicidad “Como una niña” (En inglés original: “Like a girl”) intenta, a la vez, captar y romper con dicho estereotipo de género.



Disparidad de Género en la participación y en el material curricular

¿Qué suele ocurrir en las aulas? En gran amplitud de observaciones en niveles de ESO y Bachillerato, los estudiantes masculinos a menudo lideran y dominan las discusiones de clase. Estos piden la palabra de manera más frecuente que las estudiantes para responder a preguntas o participar en propuestas académicas. De acuerdo a la investigación realizada por Fengshu Liu, esto condiciona inconscientemente a los profesores a confiar en sus estudiantes varones como principales participantes y voluntarios. El resultado de ello es que las niñas son llamadas con menor frecuencia, alimentando su falta de participación, lo que conlleva a un sesgo de género inintencionado en las prácticas educativas y didácticas.

Los investigadores D. Saker, M. Saker y K. Zittleman describen en su obra en cuanto a los sesgos de género en la educación, observaciones en escuelas públicas y privadas en Estados Unidos que han tenido lugar durante varios años. Los investigadores encontraron que, a partir de los años de secundaria, los profesores se dedican con menos frecuencia a las estudiantes femeninas, haciéndoles menos preguntas, mientras que al mismo tiempo se provee a los estudiantes masculinos de mayor feedback.

Los autores observaron asimismo que había una distribución desigual en cuanto al tiempo, atención y energía del profesor, a favor de los estudiantes varones. Después de miles de horas de observación en diversas aulas y niveles de educación, el equipo de investigación reportó que la cantidad de estereotipos de género en las clases y prácticas educativas eran “alarmantes”.

Además de estos sesgos de género en relación con la participación en clase y la atención del profesor, la investigadora educativa Kathleen Weiler observó un sesgo importante en cuanto al material usado en clase. Weiler encontró gran predominancia de figuras y contenido masculino en el material curricular que suele utilizarse, algo que, al menos en Estados Unidos, prevalece en todas las escuelas del país.

Sadker, Sadker y Zittleman apuntaron en sus hallazgos a nivel nacional, que los personajes masculinos continúan dominando y superando numéricamente a los personajes femeninos (en una escala de 2-1) en los materiales curriculares.

Examinando nuestras prácticas y material escolar

Los sesgos ocultos que se encuentran en el material educativo y en las formas de socialización de los roles de género, conllevan a un contexto de desigualdad en la educación para niñas y niños. ¿Qué cambios podemos hacer para crear un contexto de aprendizaje más equitativo para todos los estudiantes?

Tomemos un momento para considerar las siguientes preguntas desde tu papel como educador, reflexionando sobre la equidad de género en tu propia aula:

1. ¿Alguno de los libros incluidos en el currículum escolar omite a niñas o mujeres o desaíra sus experiencias? ¿Cómo son representados los niños y hombres?

2. ¿Los personajes femeninos y masculinos son presentados en roles de género estereotípicamente cerrados en los libros de texto que usas en clase? Si esto es así o se trata de libros históricos, ¿Cómo puedes enseñar a los estudiantes a ser críticos en cuanto a las limitaciones de los roles de género presentados en dichos textos?

3. ¿Suelen tus prácticas educativas motivar hacia el empoderamiento y hacia comportamientos no-sexistas en los estudiantes? ¿Desapruebas estereotipos de género, tanto masculino como femenino, en el contenido de tus lecciones?

4. Si tenéis una biblioteca de aula, ¿Hay un balance en el género de los autores? ¿Hay suficientes libros con protagonistas femeninas fuertes y competentes? ¿Los libros de no-ficción cuentan o caracterizan a mujeres y niñas notables?

5. ¿De qué formas puedes potenciar la equidad de género en la participación en el aula?

6. ¿Haces, tanto a niñas como a niños, preguntas que representen un desafío para ambos? Durante las discusiones y debates en clase, ¿Animas diligente y profundamente tanto a niñas como a niños a participar?


Estrategias para mejorar las prácticas y el currículo escolar

Aquí algunas ideas para mejorar la equidad de género en la clase:

1. Si encuentras una mayoría de hombres en los autores, científicos y matemáticos incluidos en los libros de texto vigentes, haz tu propia búsqueda para complementar dicho compendio con personajes femeninos destacados histórica y socialmente.

2. Al hacer preguntas abiertas a la clase, intenta no nombrar de manera inmediata a aquellos estudiantes que piden la palabra, de forma que si existe la posibilidad de que alguno se anime posteriormente a participar, pueda tener la oportunidad de hacerlo.

3. Sé sensible al momento de invitar a algún estudiante a participar en las discusiones o debates en clase, asegurándote proactivamente de que todos los estudiantes (independientemente de su género, pertenencia ética o habilidades de aprendizaje) puedan ser incluidos en las actividades participativas.

4. Señala y denuncia aquellas nociones o terminología usadas en los libros de texto de clase que puedan ser sexistas. También puedes señalar cualquier lenguaje que haga alusión a estereotipos de género usado por los estudiantes en el aula y valerte de ello para fomentar discusiones y reflexiones más amplias o profundas al respecto.

5. Si lo consideras necesario, graba tus clases para tener la posibilidad de hacer una revisión más exhaustiva de tu propia interacción con tus estudiantes. También puedes invitar a un colega o compañero a observar tu clase y métodos de enseñanza, de manera que tome nota acerca de la dinámica predominante en las actividades participativas y tus tendencias didácticas.

6. Diseña una unidad de estudio o clase basada en la exploración junto con tus estudiantes de los problemas de género, autoimagen y equidad. En la actualidad, hay diversas herramientas puestas a disposición de los profesores para explorar y concientizar acerca de este tipo de temas.

Interrumpir las desigualdades de género

La educación es una herramienta vital para disminuir la brecha entre las oportunidades que tienen mujeres y hombres en la actualidad. Es necesario que los profesores podamos monitorizar y ser sensibles de forma continua ante los posibles sesgos que existen en el contexto escolar, para minimizar su impacto en las oportunidades para aprender y conseguir metas y logros de todos los estudiantes.

Todos necesitamos trabajar para ser más conscientes y sensibles ante cualquier tendencia de sesgo en cuanto a género. Necesitamos estrategias que nos ayuden a reflexionar y a cambiar cualquier práctica que vaya en contra de la equidad, así como comprometernos a combatir los sesgos de género en el material y contexto escolar.

Artículo original de Rebecca Alber para Edutopia: Gender Equityin the Classroom. Traducción y adaptación de Kreadis. 

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domingo, 8 de enero de 2017

El papel del feedback en la mejora de los procesos de aprendizaje

Toda conducta es comunicación, ya no manejamos una unidad-mensaje monofónica, sino más bien un conjunto fluido y multifacético de muchos modos de conducta -verbal, tonal, postural, contextual, etc.- todos los cuales limitan el significado de los otros
Paul Watzlawick

Cuando intentamos aprender nuevas habilidades, es necesario obtener información que nos diga si vamos por buen camino y si estamos haciendo lo correcto para adquirirlas.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Motivar a los estudiantes: Las 10 C’s para llenar de emoción cada clase

Hay una distinción entre los profesores que buscan entretener u “ocupar” a sus estudiantes, y aquellos que realmente consiguen comprometer a los mismos. Hay, asimismo, una diferencia entre los educadores que atienden a los niños y aquellos que los cautivan. Nuestro fin último como facilitadores y educadores, es que los estudiantes estén plenamente comprometidos en las actividades y en el proceso académico, que los mismos alberguen un significado personal para ellos que permita conectar la emoción con lo aprendido y que los movilice de manera profunda.


jueves, 24 de noviembre de 2016

Ayudar a los jóvenes que quedan fuera del sistema educativo

A pesar de los avances que se intentan hacer en materia de educación el problema del ‘fracaso’ o ‘deserción’ escolar, sigue siendo uno de los temas que mayor preocupación suscitan. El modelo tradicional, que suele implementar medidas aisladas frente a aquellos casos de ‘estudiantes problemáticos’, viene dándose de bruces con la consecuencia secundaria -y paradójica- que dichas medidas tienden a alimentar: el reforzamiento de la marginación y aislamiento de dichos estudiantes. La complejización del mundo y los retos que trae consigo la educación del Siglo XXI, nos obligan a hacer una transición desde una perspectiva técnica (basada en respuestas y medidas reactivas y de control), a una perspectiva adaptativa que considera al sistema -a toda la comunidad- como parte del problema y, por ello, parte de la solución.


sábado, 29 de octubre de 2016

Apoyar a los estudiantes en duelo: 5 Claves para los educadores

La gran mayoría de los profesores y educadores sienten el deseo y responsabilidad de ayudar a aquellos estudiantes que atraviesan por un proceso de duelo, sin embargo sienten en muchas ocasiones que carecen de los conocimientos y preparación apropiados para hacerlo. Aun así, aunque la formación en este sentido es muy favorable, no se requiere de una preparación exhaustiva y extensa para que puedan marcar una diferencia positiva en sus estudiantes. Este post pretende introducir información básica que pueda colaborar con los educadores en dicha labor.


miércoles, 5 de octubre de 2016

Salman Khan: reinventando la educación


Foto: Bernardo Pérez
Nos encaminamos hacia una economía basada en el conocimiento, en la que éste es un elemento fundamental para generar valor, la educación adquiere aún mayor relevancia y la tecnología es la compuerta a la información.
En este post nos gustaría hablar de Salman Khan, uno de los pioneros de la revolución de la educación virtual. Este profesor, informático, ingeniero eléctrico y matemático, preparó una serie de videos para ayudar a sus primos a reforzar sus conocimientos académicos. Khan analizó el éxito de estos vídeos, así como dicho método educativo hasta fundar la Academia Khan, una entidad sin ánimo de lucro basada en el aprendizaje electrónico, con la misión de "proporcionar una educación de nivel mundial para cualquier persona, en cualquier lugar", traducida a más de 36 idiomas, en la que Bill Gates invirtió sin dudar.

viernes, 30 de septiembre de 2016

10 características de un entorno de aprendizaje altamente eficaz

Nos gustaría pensar en el aula como un lugar “intelectualmente activo”. El aprendizaje que caracteriza el modelo del Siglo XXI, es un aprendizaje progresivo, altamente eficaz, conducente y centrado en el estudiante. Pero, ¿qué significa realmente esto?

La realidad nos muestra que no hay una única respuesta a esta pregunta, sin embargo, para conseguir una aproximación más coherente, es necesario que intentemos dejar de ver el aprendizaje y la enseñanza como dos cosas diferentes e individuales. Estas, en realidad, han de compartir cosas como la curiosidad, autenticidad, el auto-conocimiento y el afecto, aunque sean abstracciones que resulten difíciles de precisar. Estos aspectos suelen definir al aula altamente eficaz, es por ello que intentaremos hacer un compendio de dichas características de manera que puedan servirnos como criterio.

Las 10 características que hemos detectado que definen un entorno de aprendizaje altamente eficaz, son:

sábado, 20 de agosto de 2016

Claves para padres al comienzo de curso: la técnica “minuto a minuto”

Foto: Sergio Sánchez
Nadie dijo que educar a un adolescente fuese fácil, y mucho menos en lo relativo a temas escolares. Los padres cada vez están adoptando más responsabilidades en este sentido y, tenemos que admitir, que las cosas han cambiado mucho en las últimas décadas. ¿Cómo es posible que se suponga que los padres tienen que saber cómo manejar la cantidad de deberes sin un mínimo de guía al respecto?
Si como padres estáis luchando con un adolescente resistente al aprendizaje, probablemente hayáis oído más de una vez a personas que sugieren: “Puede que necesite dedicarle más horas, no debe estar estudiando lo suficiente”. Para la mayoría de los niños esto representa cumplir con una planificación de horas de estudio, releer temas vistos, consumir tiempo delante del libro de texto,  tareas que no suelen resultarles productivas. Sin embargo, muchos estudiantes no aprenden escribiendo o leyendo, sino que sus fortalezas se encuentran en las áreas visuales o kinestésicas, o en habilidades musicales o sociales. Entonces, ¿cómo podremos ayudarles a desarrollar sus habilidades de estudio?

Tres ejercicios para empezar el año escolar con buen pie

En el primer día de clases, Benjamin Zander, director de la Filarmónica de Boston, les dice a todos sus estudiantes que obtendrán un 10, y que todo lo que tienen que hacer para ello es escribir una carta –como si ya hubiesen terminado el año, en retrospectiva- explicando qué hicieron a lo largo del curso para recibir esa calificación. Zander comenta cómo se maravilla con las reflexiones que los alumnos comparten en estas cartas y la forma en la que se entusiasman e ilusionan con la persona que imaginan haberse convertido tras finalizar el curso. La filosofía de Zander se basa en dos aspectos de gran importancia: primero, poder dar los primeros pasos para construir y fortalecer la relación con sus estudiantes; y segundo, partir de una posición de ventajas y ganancias para los estudiantes, en lugar de una posición de déficit.

martes, 16 de agosto de 2016

14 mensajes que todo estudiante necesita escuchar de su profesor

Este es un post sencillo acerca de los mensajes que han de subyacer a la relación estudiante-
profesor (o estudiante-colegio) para poder construir relaciones duraderas y verdaderamente nutritivas para ambos.