La mayoría de las conductas de burlas, intimidación y
acoso están basadas en el género, la religión, raza, orientación sexual,
discapacidades o apariencias… es decir, tienen que ver con la identidad y parten
de –y arremeten contra- la diferencia. Tolerar la diferencia representa no sólo
una necesidad de cara al desarrollo personal sano, sino que además viene a
constituirse en una poderosa herramienta a trabajar para denunciar y detener
las agresiones.
Fomentar la seguridad en cuanto a la propia identidad,
alimentando un ambiente en el cual todos los estudiantes puedan reconocerse y
respetarse entre sí como únicos, representa una de las claves para combatir el
acoso y la agresión en el contexto escolar.
