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lunes, 4 de diciembre de 2017

El dilema de los regalos para los niños: Apuntes para Papá Noel y Reyes Magos

Tan cerca de la Navidad y la llegada de los Reyes Magos, empiezan los debates acerca de qué tipo y
cuántos regalos dar a los niños en esta época, teniendo en cuenta aquellos criterios que aseguren un impacto beneficioso en su desarrollo emocional.

Muchos profesionales se han pronunciado al respecto, haciendo una llamada a evitar el exceso de regalos, así como el impacto que esto puede tener sobre cómo ve el niño su mundo, cómo forma y alimenta creencias, así como la manera en la que se ajusta a la realidad. En este sentido, se recomienda con frecuencia que la cifra gire en torno a 3 regalos, lo que se trata, más que de un criterio estricto que deba seguirse de forma literal, de una llamada a la sensatez y a la reflexión por parte de los padres en cuanto a este tema.

Hace varios años, este dilema quedó bien reflejado en el comercial de Ikea “la otra carta” que reflejaba asimismo el llamado “síndrome del niño hiperregalado”, el cual hace alusión al intento de algunos padres a compensar con juguetes y regalos el poco tiempo que comparten con sus hijos. En este sentido, cuando los regalos son excesivos, los niños tienen dificultades para otorgarles valor, ver su carácter emocional o educativo o apreciar su contenido, lo que además resulta en una pérdida del interés e ilusión que inicialmente persigue el gesto.

Pensando en ello, nos animamos a apuntar algunos elementos para tener en cuenta en cuanto a los regalos navideños, de manera que puedan servir de orientación para aquellos padres que tienen dudas en este sentido.

El gran debate acerca de la cantidad

Muchos padres quieren alimentar la ilusión de sus hijos dándole todos -o muchos- de los regalos que han pedido. Sin embargo, más allá del tan mencionado materialismo, hay otras “pegas” emocionales de mayor importancia frente al exceso de regalos. Por un lado, tal y como los adultos también soñamos, la carta a los Reyes o a Papá Noel, puede ser una ventanita a los deseos y anhelos del niño. Sin embargo, estos sueños y deseos -tal y como ocurre con los adultos- siempre estarán confrontados con la realidad (bien sea económica, en cuanto a juguetes prohibidos…). Es necesario hacer partícipe al niño de dicha realidad, enseñándole a apreciar sus deseos en convivencia con ésta. No se trata de frustrar al niño o sumergirlo en las frustraciones de la vida adulta, pero sí de estimular su resiliencia y tolerancia a la frustración, las cuales tienen un valor educativo y adaptativo vital.

Por otro lado, aunque parezca contradictorio, la sobreestimulación conduce al aburrimiento. Esta es precisamente una de las principales características de los niños y adolescentes de hoy en día, atiborrados de información y estímulos, muchas veces caen en la desconexión. Si buscamos alimentar la fantasía, imaginación y creatividad de los niños, el exceso no es nuestra mejor opción.

Recordemos asimismo que la cantidad no es sinónimo de felicidad, en este tema no aplica “cuanto más, mejor”. Por el contrario, la sobreabundancia dificulta que el niño pueda sacar el máximo provecho de los regalos, así como el verdadero disfrute de los mismos, y disminuye el valor percibido de estos.

No sólo cuentan los regalos que hacen los padres

Dado que los niños probablemente reciban regalos de otros miembros de la familia (abuelos, tíos…), es importante dialogar y compartir con estos la visión que se tiene en cuanto a los regalos, para que sea tenida en cuenta por los demás miembros de la familia. Esto no incluye sólo la cantidad de regalos, sino también poder compartir información acerca de lo que el niño necesita, las reglas estipuladas en casa en cuanto a los juguetes (permitidos/no permitidos) y el valor de los mismos.

Regalo Vs. Esfuerzo

Una tendencia -y a la vez una duda- frecuente de los padres, tiene que ver con transmitir a los niños la idea de una relación entre los regalos recibidos y el esfuerzo. Aunque es importante resaltar el valor del esfuerzo, así como el valor de las cosas, los regalos no deberían presentarse como una moneda de cambio. Los regalos han de tener, sobre todo, un valor emocional, algo que se ofrece sin esperar nada a cambio, por el gusto de alimentar la ilusión del otro.

Cuando equiparamos el esfuerzo y los regalos, el primero pierde su verdadero sentido de ser. Los
niños no deben “ayudar” en casa o “hacer los deberes” para recibir regalos, sino porque es su obligación desde el rol que ejercen (como hijos o estudiantes, en estos casos). El esfuerzo tiene un valor social y personal, y al vincularlo con lo material se desvirtúa dicho valor que ha de ser una enseñanza para toda la vida.

Es indudable que hemos de fomentar conciencia en cuanto a que las cosas que obtenemos cuestan y merecen un esfuerzo, sin embargo, cuando transmitimos la idea de que el esfuerzo se basa en la recompensa material que se obtendrá, incurrimos en una sobregeneralización que no es acorde con la realidad y con cómo funciona el mundo, por lo que dejamos a los niños desprotegidos ante dicha realidad. Lo cierto es que sabemos que, 1) es imposible “hacerlo todo bien” (y recibir juguetes); o, 2) es imposible “hacerlo todo mal” (y no recibir juguetes). La vida real no está compuesta por éxitos y fracasos absolutos, y este es un aprendizaje que hemos de enseñar a nuestros niños.

En este sentido, “regalar carbón” como reflejo de un “esfuerzo deficiente” por parte del niño, puede representar un castigo emocional muy duro e innecesario, además de contraproducente. Nuestro mundo adulto está cargado de creencias -muchas veces erróneas-, percepciones y exigencias en cuanto al éxito y al fracaso, introducirlas al mundo infantil a través de estas equiparaciones con los regalos y, sobre todo, sin previa reflexión, dificulta el desarrollo sano de la motivación en los niños.

La verdadera función de los regalos

Quizá este sea uno de los elementos más importantes. Más allá de enfocarnos únicamente en la cantidad, lo que realmente importa son los regalos que se eligen y por qué los elegimos. Muchas veces las dudas surgen cuando perdemos de vista este aspecto. ¿Qué función tienen los regalos, para mí como padre/madre?

En algunos casos, la cantidad de regalos está orientada a alimentar -de manera más o menos consciente- nuestra valía como padres. Algunas veces, la necesidad de proporcionar gran cantidad de regalos -o un tipo de regalo en particular- habla de los propios anhelos e historias infantiles. Otras veces, la tendencia a enfocarse en la cantidad de juguetes desvela el desconocimiento de los padres de las necesidades -sobre todo emocionales- de sus hijos. Poder hacer una pequeña reflexión al respecto permite hacer regalos más genuinos y elegir mejor.

Los juguetes y regalos son importantes en la vida del niño, pero estos tienen una función precisa que en ningún caso se trata de sustituir la atención, muestras de cariño y funciones de los padres.
En líneas generales, cuando escogemos los juguetes, debemos elegir aquellos adaptados a su edad, que inviten a su imaginación, que apoyen su crecimiento o que alimenten potencialidades del niño, sueños y habilidades. Los juguetes que posibilitan momentos en los que se comparte con amigos o familiares también son buenas opciones. Por último, recordemos, aunque parezca un apunte evidente, que el mejor juguete no siempre es el más caro.

El regalo de la emoción


La Navidad y Reyes también es un buen momento para enseñar valores y enriquecer el mundo emocional y afectivo de los niños. Aprovechemos entonces para regalar tiempo, enseñar sobre la bondad y el valor de compartir.

Aunque los regalos llenan de ilusión a los niños, la mayoría olvida cuáles han sido los juguetes y objetos que se les han regalado en años anteriores. Sin embargo, las emociones, momentos y experiencias vividas en estas épocas, suelen perdurar en la memoria de los niños y son a menudo más difíciles de olvidar y más fáciles de valorar. 

jueves, 11 de mayo de 2017

La gestión de los padres en los conflictos entre hermanos

La relación entre hermanos representa un espacio de ensayo natural para que los niños aprendan sobre su mundo y sobre las relaciones. Se trata de un lugar seguro en donde pueden ensayar cómo interactuar con otros, aprender a gestionar los desacuerdos y conflictos, así como a regular sus emociones de manera sana. Las relaciones entre hermanos proporcionan un contexto para el desarrollo de la comprensión de sus mundos sociales, emocionales, morales y cognitivos. En particular, los hermanos juegan un importante rol en el desarrollo de la comprensión respecto a la individualidad de otros, es decir, sus emociones, pensamientos, intenciones y creencias.

Los hermanos representan figuras alternativas de apego y los beneficios de establecer relaciones cálidas, seguras y positivas pueden extenderse a lo largo de la vida del niño. Estas relaciones son esenciales para su adaptación psicosocial en la infancia y desempeñan un papel clave en su desarrollo emocional. De todo ello deriva la importancia de que sepamos promover las competencias sociales y emocionales que se despliegan en la dinámica entre hermanos, e intervenir en casos de dificultades para fomentar las experiencias positivas en la relación entre ellos.

Según las psicólogas Nina Howe y Holly Recchia, son 4 las principales características que se presentan en las relaciones entre hermanos durante la primera infancia:

-En primer lugar, las interacciones entre hermanos son relaciones definidas por fuertes emociones, sin inhibiciones, que pueden tener una carga emocional de distintas cualidades, positiva, negativa y, a veces ambivalente.

-En segundo lugar, las relaciones entre hermanos son definidas por la intimidad: cuando son jóvenes gastan grandes cantidades de tiempo jugando juntos, se conocen muy bien. Esta larga historia y un profundo conocimiento, se traducen en oportunidades para proporcionar apoyo emocional e instrumental los unos a los otros, con la participación en juegos de simulación para el conflicto y para entender los puntos de vista de los demás.

-En tercer lugar, las relaciones entre hermanos se caracterizan por grandes diferencias individuales en la calidad de las relaciones de los niños entre ellos.

-En cuarto lugar, la diferencia de edad entre los hermanos a menudo hace que las cuestiones de poder y control, así como las rivalidades y los celos, sean fuentes de contienda para los niños, pero también proporcionan un contexto para intercambios complementarios, como enseñar, ayudar y cuidar. 

Las relaciones entre hermanos a veces se convierten en un aspecto de difícil gestión para los padres, debido a la naturaleza potencialmente emocional y altamente cargada de la relación. En este sentido, muchos padres se ven en la necesidad de intervenir en las discusiones, juegos o situaciones que se dan en la relación entre los hermanos. Es natural que padres y madres deseen intervenir en las peleas y conflictos entre sus hijos. Sin embargo, muchas veces dicha intervención redunda -contrario a lo que los padres pretenden- en mayor rivalidad entre los hermanos, coartando así la posibilidad de aprendizaje que puede derivarse de los avatares de la interacción entre ellos.

Cuando pensamos en las relaciones entre hermanos hemos de tener en cuenta que el ambiente familiar, contra-intuitivamente, no es idéntico para todos los hermanos, ya que cada uno de ellos es diferente y por ello interiorizan de forma distinta las experiencias a lo largo de la vida. Además de esto, la relación entre los padres y cada hijo es particular y única. Suelen haber diferencias entre la aproximación de los padres a cada hijo que dependen de una gran variedad de factores, tales como la personalidad del niño, el momento de su nacimiento, la edad y experiencia de los padres o, incluso, el contexto de la familia extensa (apego y relación con tíos, abuelos…).

Desde el enfoque sistémico, la familia es un sistema complejo y siempre en movimiento, que está formado por dos sub-sistemas: el parental y el fraterno. Cada subsistema tiene sus roles, reglas, dinámicas y límites, y en muchos casos, la intervención del sistema parental en el fraterno, altera su dinámica e interfiere con el equilibrio que busca la relación. En determinadas ocasiones, la intervención de los padres en la interacción entre hermanos, puede catalizar las relaciones de conflicto, en especial cuando el trato es marcadamente diferencial o cuando se despliegan juicios acerca de uno o varios hijos como intento por remediar el conflicto.

Padres y madres buscan, con frecuencia, evitar las peleas entre hermanos, y aunque no existe una regla universal para mediar en dichos conflictos, sí existen aspectos generales a tener en cuenta, tales como:

• Crear un ambiente familiar positivo, en donde se fomente la solución de los problemas a través de la comunicación y la ayuda. Para ello es de vital importancia que todos los miembros de la familia se sientan cómodos para expresar sus sentimientos y emociones.

• Fomentar la autonomía, la independencia, la responsabilidad y la comunicación en nuestros hijos; que se sientan queridos, respetados y apoyados.

• Dedicar tiempo a los hijos e hijas, esto quiere decir, dedicar tanto tiempo compartido con todos ellos y tiempo individualizado con cada uno de ellos.

• Fomentar las actividades conjuntas de toda la familia y de los hermanos y hermanas.

• Evitar las etiquetas y las comparaciones. Aunque este aspecto resulta en la vida cotidiana harto difícil de conseguir (ya que a veces no provienen específicamente de los padres, sino de maestros, familiares, amigos…), es necesario tener en cuenta que cada niño es una persona independiente que vive momentos diferentes, y que está en un proceso continuo de aprendizaje.

Aunque es indispensable intervenir en los conflictos entre hermanos en donde el juego o la situación se torna agresiva o injusta, es necesario fomentar la resolución de conflictos entre hermanos por ellos mismos, con la mínima intervención de los padres. Esto no quiere decir que los padres no puedan ser facilitadores en dicho proceso de resolución, de hecho, esta función facilitadora es de vital importancia para evitar que se considere la agresión como vía de solución de conflictos.

El psicólogo Luciano Montero, propone como recomendación un sistema de cinco pasos que sirven de guía para dirimir las disputas entre hermanos, respetando los límites y dinámicas propios de la relación entre ellos:

-Primero, cada niño expone su punto de vista;
-Segundo, para asegurarse de que el otro lo entiende, lo repite con sus propias palabras (y si es muy pequeño, los padres proporcionan la ayuda para su expresión);
-Tercero, ambos niños repasan y sopesan las posibles soluciones (también les podemos ayudar o hacer preguntas que faciliten su comprensión de la situación, del punto de vista del otro y la posible solución);
-Cuarto, eligen un desenlace que satisfaga a ambos;
-Quinto, planean cómo ponerlo en marcha. Todo con nuestra ayuda, pero sin sustituirlos.

Durante este proceso es necesario que evitemos, en la medida de los posible: Descalificaciones, burlas ante las conductas inadecuadas, privilegios de unos hijos frente a otros y comparaciones entre ellos.

Puede ser sumamente difícil y retador el evitar hacer juicios o intervenir de manera intrusiva en la dinámica y conflictos entre hermanos, en especial cuando la conducta de estos puede parecer injusta o agresiva. Evidentemente, hemos de mediar en las situaciones en donde hay un desequilibrio marcado, una tendencia agresiva o en situaciones que pueden desembocar en un peligro emocional o físico para los hermanos. Sin embargo para ello, hemos de intentar evitar el juicio adulto y mediar desde la neutralidad, teniendo en cuenta que estamos interviniendo en un subsistema ajeno al parental, dotado de sus propias reglas y particularidades.

Es necesario ser conscientes, además, de cómo solemos afrontar los conflictos en general, y ser sensibles ante la tendencia natural a emitir juicios acerca de las conductas que consideramos erróneas, inadecuadas o negativas. Precisamente sobre el aspecto de los juicios que hacemos, Jane Lansbury, seguidora de Magda Gerber en la educación y cuidado en la primera infancia, reflexiona acerca de algunas razones por las cuales no resulta beneficioso intervenir desde nuestro juicio adulto en la relación entre pares. Entre los puntos que rescatamos de sus reflexiones, está el hecho de que el juicio parental crea una distancia con respecto a los hijos y entre hermanos, que resulta improductiva y dolorosa.

En este sentido, hemos de tener en cuenta que el comportamiento de nuestros niños suele ser el reflejo de su nivel de adaptación y mundo emocional. Los impulsos agresivos o de control, suelen mitigarse cuando el niño accede a su comprensión, más que cuando los culpabilizamos o avergonzamos por sentirlos o tenerlos. Los niños requieren de nuestra ayuda con respecto a la comprensión y control de estos impulsos, teniendo en cuenta que estos tienen un sentido según el contexto emocional del niño.

Los niños suelen aprender a comprender sus propias emociones y comportamientos cuando se sienten aceptados por sus padres y cercanos. El juicio suele distanciar y dicha separación es atemorizante para los niños. Esta sensación puede redundar en un incremento de las conductas “negativas” como un intento de reafirmación. Asimismo, cuando emitimos opiniones acerca de nuestros hijos, vamos dando forma a la manera en la que se perciben a sí mismos. El juicio paterno y materno puede caer en etiquetar ciertas conductas y por tanto, limitar su desarrollo y su identidad.

Vemos así como la gestión sana de los conflictos entre hermanos desde los roles parentales, es un aspecto de gran importancia en su desarrollo. Es indudable que los niños necesitan límites e intervención y mediación por parte de los padres, sin embargo, recordemos que desde nuestro rol parental, hay dinámicas de la íntima relación entre pares que no somos capaces de vislumbrar, por lo que nuestra intervención siempre ha de tener en cuenta la perspectiva y experiencia de los hijos.

Los niños tienen una profunda necesidad de aceptación y empiezan a mirarse a sí mismos de la forma en la que son percibidos y “mirados” por otros. La relación entre hermanos es una relación de aprendizaje. Y este aprendizaje incluye la práctica de habilidades sociales adaptativas, resolución de conflictos, tolerancia a la frustración, capacidad de auto-regulación y el desarrollo de habilidades y comprensión emocional; todos ellos aspectos que necesitan ser ensayados en la relación entre hermanos. Así, el punto clave en la mediación e intervención por parte de los padres en las dinámicas y conflictos entre hermanos, es que esta sea lo suficientemente sensible y respetuosa como para no limitar las infinitas oportunidades de aprendizaje que esta proporciona.

Artículo de Kreadis, con información de:
-Fernández, A., Gamarra, A., Izal, C., Betelu, M. (2001). La familia ante los celos infantiles: Pautas y orientaciones. Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura.
-Guía sobre orientación familiar CEAPA. Gestionar las relaciones entre hermanos y las relaciones intergeneracionales con la familia extensa y los nuevos modelos de familia. Marzo 2014.
-Nina Howe y Holly Recchia. Las relaciones entre hermanos y su impacto en el desarrollo de los niños. Department of Education and Centre for Research in Human Development, Concordia University, Canadá. Diciembre 2014, Ed. rev. (Inglés). 

domingo, 8 de enero de 2017

El papel del feedback en la mejora de los procesos de aprendizaje

Toda conducta es comunicación, ya no manejamos una unidad-mensaje monofónica, sino más bien un conjunto fluido y multifacético de muchos modos de conducta -verbal, tonal, postural, contextual, etc.- todos los cuales limitan el significado de los otros
Paul Watzlawick

Cuando intentamos aprender nuevas habilidades, es necesario obtener información que nos diga si vamos por buen camino y si estamos haciendo lo correcto para adquirirlas.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Motivar a los estudiantes: Las 10 C’s para llenar de emoción cada clase

Hay una distinción entre los profesores que buscan entretener u “ocupar” a sus estudiantes, y aquellos que realmente consiguen comprometer a los mismos. Hay, asimismo, una diferencia entre los educadores que atienden a los niños y aquellos que los cautivan. Nuestro fin último como facilitadores y educadores, es que los estudiantes estén plenamente comprometidos en las actividades y en el proceso académico, que los mismos alberguen un significado personal para ellos que permita conectar la emoción con lo aprendido y que los movilice de manera profunda.


sábado, 29 de octubre de 2016

Apoyar a los estudiantes en duelo: 5 Claves para los educadores

La gran mayoría de los profesores y educadores sienten el deseo y responsabilidad de ayudar a aquellos estudiantes que atraviesan por un proceso de duelo, sin embargo sienten en muchas ocasiones que carecen de los conocimientos y preparación apropiados para hacerlo. Aun así, aunque la formación en este sentido es muy favorable, no se requiere de una preparación exhaustiva y extensa para que puedan marcar una diferencia positiva en sus estudiantes. Este post pretende introducir información básica que pueda colaborar con los educadores en dicha labor.


miércoles, 5 de octubre de 2016

Salman Khan: reinventando la educación


Foto: Bernardo Pérez
Nos encaminamos hacia una economía basada en el conocimiento, en la que éste es un elemento fundamental para generar valor, la educación adquiere aún mayor relevancia y la tecnología es la compuerta a la información.
En este post nos gustaría hablar de Salman Khan, uno de los pioneros de la revolución de la educación virtual. Este profesor, informático, ingeniero eléctrico y matemático, preparó una serie de videos para ayudar a sus primos a reforzar sus conocimientos académicos. Khan analizó el éxito de estos vídeos, así como dicho método educativo hasta fundar la Academia Khan, una entidad sin ánimo de lucro basada en el aprendizaje electrónico, con la misión de "proporcionar una educación de nivel mundial para cualquier persona, en cualquier lugar", traducida a más de 36 idiomas, en la que Bill Gates invirtió sin dudar.

viernes, 30 de septiembre de 2016

10 características de un entorno de aprendizaje altamente eficaz

Nos gustaría pensar en el aula como un lugar “intelectualmente activo”. El aprendizaje que caracteriza el modelo del Siglo XXI, es un aprendizaje progresivo, altamente eficaz, conducente y centrado en el estudiante. Pero, ¿qué significa realmente esto?

La realidad nos muestra que no hay una única respuesta a esta pregunta, sin embargo, para conseguir una aproximación más coherente, es necesario que intentemos dejar de ver el aprendizaje y la enseñanza como dos cosas diferentes e individuales. Estas, en realidad, han de compartir cosas como la curiosidad, autenticidad, el auto-conocimiento y el afecto, aunque sean abstracciones que resulten difíciles de precisar. Estos aspectos suelen definir al aula altamente eficaz, es por ello que intentaremos hacer un compendio de dichas características de manera que puedan servirnos como criterio.

Las 10 características que hemos detectado que definen un entorno de aprendizaje altamente eficaz, son:

sábado, 20 de agosto de 2016

Claves para padres al comienzo de curso: la técnica “minuto a minuto”

Foto: Sergio Sánchez
Nadie dijo que educar a un adolescente fuese fácil, y mucho menos en lo relativo a temas escolares. Los padres cada vez están adoptando más responsabilidades en este sentido y, tenemos que admitir, que las cosas han cambiado mucho en las últimas décadas. ¿Cómo es posible que se suponga que los padres tienen que saber cómo manejar la cantidad de deberes sin un mínimo de guía al respecto?
Si como padres estáis luchando con un adolescente resistente al aprendizaje, probablemente hayáis oído más de una vez a personas que sugieren: “Puede que necesite dedicarle más horas, no debe estar estudiando lo suficiente”. Para la mayoría de los niños esto representa cumplir con una planificación de horas de estudio, releer temas vistos, consumir tiempo delante del libro de texto,  tareas que no suelen resultarles productivas. Sin embargo, muchos estudiantes no aprenden escribiendo o leyendo, sino que sus fortalezas se encuentran en las áreas visuales o kinestésicas, o en habilidades musicales o sociales. Entonces, ¿cómo podremos ayudarles a desarrollar sus habilidades de estudio?

martes, 16 de agosto de 2016

14 mensajes que todo estudiante necesita escuchar de su profesor

Este es un post sencillo acerca de los mensajes que han de subyacer a la relación estudiante-
profesor (o estudiante-colegio) para poder construir relaciones duraderas y verdaderamente nutritivas para ambos.

jueves, 28 de julio de 2016

Frenar “el bajón del verano” en el aprendizaje a través de la escritura y la lectura

Con la llegada de las vacaciones y la pausa del verano, suele empezar la discusión en cuanto a cómo evitar el bajón que supone esta época en las habilidades y hábitos de estudio de los niños.

Se manejan muchas estadísticas en cuanto a cómo la pausa vacacional influye negativamente en las habilidades y conocimientos adquiridos durante el año, así como en los hábitos diarios que organizan la vida de los niños y su rol como estudiantes. Surgen así muchos consejos, tips, ideas, recursos y estrategias que pretenden reducir el impacto ocasionado por el hecho de que los estudiantes estén fuera del aula durante todo el verano.
Muchos padres optan por comprar y saturar con cuadernillos de contenido y práctica (mates, lengua, naturales…) a los niños, lo que no sólo produce en ellos gran frustración, sino que además tensa la relación entre padres e hijos y el verano termina por ser una extensión de la “lucha” frente a los estudios y la necesidad de abarcar ciertos contenidos o actividades. Si comparásemos esto al mundo adulto, no es difícil ponerse en los zapatos de los niños imaginando lo desagradable que nos resultaría tener que trabajar durante nuestras vacaciones. No obstante, la pérdida del aprendizaje durante el verano es una realidad que afecta a muchos estudiantes y desde luego exige una gestión que pueda conciliar el respeto por su época de descanso con el mantenimiento de las habilidades adquiridas y hábitos mínimos cotidianos.

domingo, 19 de junio de 2016

Características de un buen colegio: Claves para reflexionar acerca de un centro educativo

Cuando una sociedad cambia, también han de hacerlo sus herramientas y es por ello que la educación ha venido evolucionando de acuerdo al desarrollo y progresión de la sociedad. La necesidad de una educación moderna e integradora viene fomentando una mirada más sensible por parte de los padres en cuanto a la elección de un centro educativo para sus hijos. Aun así en nuestra experiencia, las dudas en cuanto a la adecuación del colegio empiezan a aparecer cuando los problemas académicos o relacionales de los hijos comienzan a surgir.