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martes, 3 de octubre de 2017

Redes sociales y salud mental: Ir más allá de los ‘Pros’ y ‘Contras’


Las redes sociales y la tecnología han revolucionado la forma en que nos relacionamos y su uso se ha convertido en una parte de la vida de casi todos, especialmente de los adolescentes, conectándonos a nivel mundial con amigos, familiares y desconocidos. Estas a su vez, han cambiado la forma en la que nos comunicamos y compartimos información, tanto a nivel individual como social. Los jóvenes de hoy en día (también llamados “nativos digitales” o Generación Z), suelen priorizar sus comunicaciones e interacciones, entre ellos y con el mundo, mediante Internet y redes sociales. A través de éstas los jóvenes crean relaciones, moldean su identidad, se expresan y aprenden sobre el mundo que les rodea. Todo esto está inexorablemente conectado con el mundo emocional, los rasgos sociales y de personalidad, y por ende, con la salud mental.

Tal y como hemos señalado en diversos artículos*, la opinión cultural, social y la que arroja la investigación, suele apuntar opiniones que, bien resaltan las bondades del mundo tecnológico, o bien advierten en cuanto a sus posibles efectos perjudiciales. En lo que respecta al primer “grupo” de opiniones, éstas reflejan cómo las redes pueden ser un vehículo ‘novedoso’ para promover el sentido de pertenencia a la comunidad, facilitar apoyo emocional, poner a disposición espacios y opciones que promuevan el juego, la creatividad y el aprendizaje, así como proporcionar la posibilidad de conectar a personas de diferentes lugares, culturas y formas de vida; todo ello actuando como un catalizador positivo para una buena adaptación y salud mental.

El segundo “grupo” hace énfasis en aspectos menos positivos, que también han de ser considerados al reflexionar sobre tan complejo tema -complejo, sobre todo, por el desconocimiento en cuanto al mismo. Algunos apuntes señalan, a este respecto, que existen ciertos riesgos que merecen ser contemplados, ya que hablan de señales de alarma en cuanto a posibles problemas de salud mental en la población adolescente.

La incidencia más alta sobre el uso de las redes sociales está entre las edades de 16 a 24 años, un rango de edad en donde se construye y fomenta la definición y expresión de la personalidad del sujeto, y con ello, el desarrollo emocional y psicosocial.

Muchas asociaciones y organizaciones de referencia en cuanto a salud mental han tardado en incorporar investigaciones y datos que fomenten una reflexión comprehensiva en cuanto al uso la tecnología, más allá de exponer pautas y precauciones relacionadas con esta. Aun así, aportan datos que han de ser considerados al evaluar el tema, como es el caso de la Real Sociedad para la Salud Pública (RSPH, por sus siglas en inglés) y el Movimiento por la salud de los jóvenes (Young Health Movement), quienes a través de su informe "Status Of Mind, examining the positive and negative effects of social media on young people’s health" (El Estado de la Mente, examinando los efectos positivos y negativos de los medios sociales sobre la salud de los adolescentes), advierten de la relación que existe entre el uso de redes sociales y el aumento en las tasas de ansiedad, depresión y problemas del sueño entre los jóvenes.

Este informe enfatiza las consecuencias potenciales que el uso de este tipo de medios sociales puede tener para la salud mental de los jóvenes, rescatando asimismo cómo este tipo de datos pueden representar una oportunidad para mejorar la innovación, el aprendizaje y la creatividad cuando se hace buen uso de la tecnología y se van incorporando aspectos positivos según las últimas investigaciones van aportando nuevos datos al respecto.

Algunos datos interesantes:

El 91% de los jóvenes de 16 a 24 años usan Internet para acceder a las redes sociales.

Teniendo esto en cuenta, recogemos algunas de las conclusiones más relevantes del informe:

Posibles efectos adversos:
Se estima que la adicción a las redes sociales afecta aun 5% d elos jóvenes, considerándose estos medios más adictivos que los cigarillos y el alcohol.




El uso de redes sociales parece estar relacionado con un incremento en las tasas de ansiedad y depresión, con dificultades del sueño, y con problemas de autoimagen.


El ciberbullying o acoso cibernético es un problema creciente: 7 de cada 10 jóvenes afirman haberlo experimentado.

Con el uso de las redes digitales se ha visto potenciado el miedo a ser ignorado (missing out), caracterizado por la a necesidad de estar constantemente conectado con las actividades de otras personas, para no “perdérselas”.


Posibles efectos positivos:
Los medios de comunicación social pueden mejorar el acceso a las experiencias de salud de otras personas y a la información especializada sobre la salud.
Las redes sociales promueven el apoyo emocional entre sus miembros. Aquellos que usan las redes sociales se sienten más apoyados emocionalmente a través de sus contactos (“aproximadamente, 7 de cada 10 adolescentes afirman haber recibido apoyo en los medios sociales durante momentos difíciles”).
Los medios de comunicación social pueden actuar como una plataforma eficaz para la autoexpresión correcta y positiva.


El informe concluye con un apunte coherente con la actual necesidad cultural y colectiva, enfatizando la necesidad de acciones basadas en una serie de recomendaciones como:
  • La formación en centros educativos sobre el uso seguro de los medios sociales.
  • El impulso de la investigación sobre los efectos de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes.
  • La creación de plataforma de medios sociales orientadas a identificar y apoyar a los usuarios que podrían estar experimentando problemas de salud mental a causa de sus publicaciones.
Las tecnologías digitales, incluyendo redes sociales, están tan arraigadas en las vidas de los jóvenes que no es posible desligar su impacto –‘positivo’ o ‘negativo’- en los rasgos que definen y dan cuenta de su salud mental y bienestar emocional. Es importante, pues, que podamos ampliar nuestra perspectiva al evaluar dicho impacto, de manera que sea posible acercarnos a una comprensión real de la influencia que tiene la tecnología actual y las diversas plataformas de redes sociales en la cotidianidad y vida de los jóvenes. Por ello, hemos de encarar la novedad de los nuevos cambios -tecnológicos y sociales- trabajando nuestra propia aproximación a dichos cambios, así como fomentando las medidas educativas y reflexivas necesarias para promover los aspectos positivos y minimizar los negativos, evitar el descrédito y el rechazo automático a un modo de interacción -que ha llegado para quedarse-, y ayudar a los jóvenes a hacer buen uso de los recursos disponibles, de manera que se minimicen los riesgos y sea posible potenciar los efectos positivos que esta nueva forma de relacionarse, darse a conocer y expresarse tiene para ellos.


Artículo de Kreadis con información de:
  • Las redes sociales influyen en la salud mental de los adolescentes. Infocop 20/07/2017.
  • Social media and young people's mental health and wellbeing - RSPH (Royal Society for Public Health)

lunes, 12 de junio de 2017

Reforzar la autoestima de nuestros hijos II

Ya hemos visto en nuestro post anterior algunas formas para conseguir reforzar la autoestima de nuestros hijos. Quizás la más relevante sea la de encontrar cuáles son sus fortalezas y buscar la manera de que sean conscientes de ellas. Que aprendan a utilizarlas y puedan servirles de soporte para ir mejorando en áreas en las que se sientan inseguros y les permita crecer y desarrollarse de manera sana.

Así dicho parece fácil, pero además de ser padres que encuentran talentos en sus hijos, que los refuerzan de buen grado y están pendientes de dar con la palabra positiva que les haga sentirse bien, también pasamos por momentos en los que nos enfadamos, en los que sentimos que nuestros hijos no cumplen con lo que esperamos de ellos o en los que hemos tenido un mal día en el trabajo y esto afecta nuestras emociones y acciones en casa. En estos momentos no es fácil estar pendientes del refuerzo y nos sale con mucha más facilidad la regañina, el reproche o el castigo. Esto, como bien sabemos si seguimos pensando en la analogía propuesta por Rick Lavoie en la que la autoestima es como las fichas de póker, son acciones y comportamientos que les quita bastantes fichas de póker a nuestros niños. El reto está en “quitarles” las menos posibles o, por lo menos no más de las necesarias.

Realmente, los padres, solemos caer en la tendencia a quitar más fichas de las que se merecen perder por algunos comportamientos. Veamos un ejemplo:

La familia de Paco está sentada a la mesa cenando, después de un largo día de trabajo, colegio y actividades extraescolares. Todos están cansados y con ganas de relajarse o irse a la cama. En un descuido Paco derrama el vaso de agua por la mesa y su padre salta diciéndole: "Pero Paco, ¿es que no hay un solo día en el que podamos cenar tranquilos?, ¿qué narices te pasa? ¿es que te levantas pensando en cómo puedes fastidiar el día a tu padre? No sé qué haces para conseguir sacarme de quicio. Eres un desastre, me tienes harto. ¿cuántas veces te hemos dicho que tengas cuidado en la mesa? Cada día te pasa lo mismo, no puedo contigo y lo peor es que no aprendes, te da igual. Ya has conseguido darnos la noche a todos. ¡Vete a tu cuarto inmediatamente y a ver si de una vez eres capaz de pensar en cambiar algo y hacer las cosas bien de una vez!”

El resto de la familia se queda cenando en silencio y el padre piensa que es posible que se haya pasado con Paco. Realmente piensa que lo que le pasaba es que venía ya bastante enfadado del trabajo, con la faena que había hecho su compañero de trabajo al perder a un importante cliente con su mala gestión. Sigue pensando que quizás debería ir a ver a Paco a su habitación y pedirle disculpas por su reacción tan exagerada. Va a su habitación, le pasa la mano por la cabeza y le dice: 

"Oye Paco, creo que me he pasado, no debería haberte hablado tan duramente, no estuvo bien. Lo siento, no volverá a ocurrir, es que venía alterado de la oficina." 

Y Paco le contesta: " lo siento papá, de verdad, lo siento".

Si hacemos un análisis de lo que ha supuesto esta escena para Paco en términos de la metáfora de las “fichas”, tenemos:


  • Se le ha gritado delante de toda la familia
  • Se le ha dicho que no aprende
  • Que es un desastre
  • Que quiere arruinar el día a su padre
  • Que le ha dado la noche a toda la familia

Paco ha perdido más de 50.00 fichas. Sin embargo:
  • Sentarse en su cama
  • Pedirle disculpas
  • Reconocer que no estuvo bien gritarle de ese modo
  • Pasarle la mano por la cabeza

Como mucho, le da de 10.000 a 20.000 fichas de póker, siendo muy optimistas.

El desequilibrio que se genera en este tipo de situaciones es grande y es importante que se aprenda a controlar lo que se les dice y cómo se les dice; que se intente comprender quién es el verdadero objetivo del enfado, si el compañero de trabajo o Paco en este caso.

Normalmente, bajo un sentimiento de frustración, muchos padres responden ante los errores de sus hijos de forma que no hacen más que reducir su confianza. Si lo que se pretende es reforzar una actitud mental de fortaleza en sus hijos, sus palabras y acciones deben comunicar la creencia de que es posible aprender de los errores. El temor de cometer errores es uno de los obstáculos más poderosos para el aprendizaje, y eso es incompatible con una actitud de fortaleza de carácter.

Otro aspecto que se nos puede estar pasando por alto es tener en cuenta "cómo se siente Paco". El tirar el vaso de agua, probablemente no haya sido un acto intencionado y el malestar que debe sentir al “fastidiar la cena” es probable que sea alto. Esto, unido a la reacción del padre, exacerba aún más la sensación de angustia en Paco, cosa que no facilita nada el que escuche de manera activa lo que le está diciendo su padre y, mucho menos, que esto pueda representar algún tipo de aprendizaje.

Si al comienzo del discurso, el padre de Paco intentase validar las sensaciones que Paco pudiera estar teniendo al derramar el vaso de agua, es muy probable que su discurso no fuese tan "caro" para Paco en términos de fichas que pierde.

Algo en la línea de lo siguiente quizás pueda arrojar un poco más de luz sobre este tema:

"Paco, imagino que esto te ha molestado porque no creo que haya sido tu intención hacerlo. A mí me ha hecho saltar y estoy muy enfadado, incluso llego a pensar que lo último que me faltaba hoy era tener una situación como esta en casa; necesito tranquilidad y esto no ayuda nada. He tenido un día muy malo en el trabajo y reconozco que estoy alterado. Vamos a intentar cenar en paz y, si te parece, luego hablamos para ver qué podemos hacer para ayudarte a que esto no ocurra tan a menudo. De hecho, esto me da que pensar que es posible que tú tampoco hayas tenido un buen día ¿me equivoco?”

A medida que vamos cambiando nuestro discurso hacia una postura más "asertiva" y comprensiva, la intensidad de sentimientos negativos, lejos de incrementarse como ocurrió en el primer escenario de la cena de Paco, irá decreciendo.

También es importante que se esté preparado para poder enfrentarse a todas las personas que estén quitándole fichas a nuestros hijos sin devolverles nada a cambio. Profesores, directores, conductores del autobús, padres de otros compañeros, personal en comercios que frecuenta, etc.. Nosotros también lo hacemos, pero tenemos que ser conscientes de que hay que “devolverles fichas” para no descompensar el saldo. Pero si hay alguien en la vida de tu hijo que le está quitando fichas, sin darle ninguna a cambio, están haciendo que la vida de tu hijo sea más dura y, por ende, la de toda la familia.

Afortunadamente, desde hace más de 50 años no se ha dejado de investigar en cuanto al impacto que representan para la vida de los niños el hecho de identificar, valorar y reconocer las cualidades de fortalezas de cada niño. Sería ideal que esto estuviese presente en todos los ámbitos en los que el niño interactúa: familiar, educativo y social. Y creemos que lograr intensificar estas cualidades en nuestros hijos es quizás, uno de los papeles más importantes de padres y educadores.

La clave no está en priorizar las deficiencias, sino en construir valores positivos en ellos.

El modelo deficitario puede ser adecuado en la práctica clínica para identificar cómo y porqué el niño atraviesa por un periodo de sufrimiento psíquico o emocional, incluso para prescribir estrategias que mejoren dichos aspectos, pero resulta muy limitado en su contribución para alcanzar una mejora orientada a futuro, ya que el mero alivio de “síntomas” no es sinónimo de resultados duraderos.

Estamos realmente convencidas, por lo tanto, de que las cualidades de fortalezas que os animamos a identificar, trabajar e infundir en vuestros hijos, pueden ayudar a cambiar su futuro.
Bibliografía:

Definición de Autoestima - La guía de Psicología - http://psicología.laguia2000.com/la-depresion/definicion-de-autoestima#ixzz4giCdpS00

Garaigordobil M. y Durá A. - Relaciones del autoconcepto y la autoestima con la sociabilidad, estabilidad emocional y responsabilidad en adolescentes de 14 a 17 años - Análisis y modificación de conducta, 2006, Vol. 32, Nº 141.

Rick Lavoie - La autoestima como fichas de póker


Brooks, Robert, Goldstein, Sam- Building Resilient Children (2001)

sábado, 13 de mayo de 2017

Descifrando el código del sufrimiento emocional en el estudiante

En posts anteriores hemos podido ver cómo el proceso de aprendizaje puede verse afectado en los casos en los que el cerebro tiene algún tipo de sufrimiento, dolor o padecimiento. En este sentido, consideramos de gran ayuda el que las personas implicadas en el proceso de aprendizaje tales como profesores, padres, educadores, etc., puedan conocer las claves del sufrimiento emocional de los adolescentes para poder entender qué les pasa y saber cómo poder ayudarles.

Cuando no se es consciente de que existe esta posibilidad, tanto los adultos implicados en el tema como los propios adolescentes se sienten atrapados y no resulta fácil salir de estas situaciones de bloqueo emocional.

En este sentido, apuntamos algunas claves que podrían ayudar a desbloquear este tipo de situaciones y determinar cómo poder ayudar a los estudiantes a cambiar sentimientos y estados emocionales de hostilidad, depresión, ira...en algo que resulte positivo y constructivo para ellos.

Nos gustaría aprender a responder y ayudar a los estudiantes cuyas respuestas al estrés se activan de manera crónica y hacerle saber que ellos y sus comportamientos son algo más que solamente su parte genética o sus aspectos biológicos, o su historia y bagaje familiar y de su entorno.

También sería de mucha utilidad el saber compartir con los jóvenes más frágiles que sus traumas del pasado pueden fortalecerse, en lugar de endurecer sus mentes y sus corazones.

No es necesario vivir en constante conflicto y dolor.

Lo que intenta comunicar el comportamiento ‘negativo’ del estudiante

Las personas que sufren, de manera no intencionada, suelen causar dolor a otras personas. Esto ocurre dado que, cuando los adolescentes se sienten amenazados, se protegen de la mejor forma que pueden o que saben: mienten, manipulan y sufren la ruptura de las relaciones con sus iguales cuando éstos les perciben como inseguros, impredecibles y/o amenazantes.

Foto: Alfonso Martí
Tales comportamientos pueden ser interpretados como una forma de comunicación y en estos casos resulta educativo y constructivo poder leer entre líneas o intentar descifrar qué es lo que realmente están intentando comunicar este tipo de conductas (desafiantes, rebeldes o no deseables).

Una vez que vemos y entendemos estas manifestaciones como formas de comunicar un estado de dolor y sufrimiento, que el adolescente es incapaz de expresar verbalmente, o de otras maneras, será posible hacerse la pregunta: ¿qué fortalezas esconden estos jóvenes? Y poder sacarlas a la luz y mostrárselas a ellos.

Esto se podría considerar como el comienzo de un proceso saludable de “cura”. Tan solo con un pequeño cambio de foco en la relación que se mantiene con ellos, ya sería posible generar un cambio.

El modo en el que nos acerquemos a ellos irá cambiando, así como el tipo de preguntas que les iremos haciendo.

No es lo mismo preguntar ¿qué es lo que pasa contigo? De manera inquisitiva, que preguntar ¿sabes si te has podido haber equivocado en algo? Si es así, ¿hay algo que crees que podrías haber cambiado?

Las siguientes preguntas pueden ser de gran ayuda para esos momentos en los que nos sentimos atrapados. Se podrían utilizar como excelentes iniciadores de conversaciones que pueden provocar reflexión en los jóvenes, que pueden ayudar a que tengan otras perspectivas, sentimientos y pensamientos a los que quizás no pudiesen detectar o entender por sí mismos:

1. ¿Qué quieres?
2. ¿Tiene un plan?
3. ¿Qué necesitas para llevarlo a cabo?
4. ¿Cuáles son tus recursos?
5. ¿Cómo puedo ayudarte?
6. ¿Qué sería lo que te podría resultar difícil?
7. ¿Cuál podría ser el mejor resultado posible si pones el plan en marcha?
8. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
9. Tu interpretación del tema, ¿qué nivel de realidad tiene del 1 al 10?
10. ¿Qué te hace pensar que esto es así y en qué te basas para decir esto?
11. ¿Cuál sería el primer paso que tendrías que dar para mejorar esta situación?

Cuando se les escucha con la mente abierta y de manera sensible y atención plena, es probable que se pueda identificar si las respuestas que nos facilitan son justificadas. Esta es una gran oportunidad para validar lo que se escuchó y simplemente estar presente.

Restablecimiento de las expectativas

A continuación, presentamos tres procesos colaborativos que ayudarán a los estudiantes a reajustar sus expectativas y a enfrentan un desafío académico, emocional o social.

1. “Recableando” los cerebros de los adolescentes / estudiantes

Foto: Sergio Sánchez
Una primera sugerencia es que los profesores confeccionen una lista de puntos o palabras clave sacadas de las que cada estudiante haya utilizado al compartir sus sentimientos y pensamientos. Estas palabras pueden luego incorporarse a una historia que los propios estudiantes generen como parte de un trabajo a una actividad que puedan compartir. La finalidad es que sea el profesor el que pueda ayudar a los estudiantes a percibirse como expertos en sus propias vidas. Como co-diseñadores, podremos ayudarles a dibujar un mapa mental que pueda ilustrar los pensamientos y sentimientos de los estudiantes y les ayude a entender nuevas opciones y oportunidades, y puedan percibir sus retos como algo que puede conquistarse.

Nuestros cerebros están diseñados y cableados para procesar los cambios y son capaces de realizar nuevas conexiones con cada nueva experiencia, pensamiento y relación que realicemos. Esta plasticidad ofrece una estupenda oportunidad a profesores, educadores y padres para poder ir generando nuevas conexiones en el cerebro del adolescente con sufrimiento emocional.

2. Aprendiendo de las emociones

Sería muy interesante que profesores y educadores asumiesen la responsabilidad de compartir con sus estudiantes los avances que se han realizado en cuanto a la investigación del funcionamiento del cerebro. Los descubrimientos en neuroanatomía de los años 90 nos permitieron observar imágenes en directo de los procesos metabólicos del cerebro. En cuanto un cerebro responde a una orden o ante una imagen, sus sentimientos y lóbulos cognitivos se activan. Ahora podemos comprender el importante papel de las emociones, así como el impacto del estrés en la función cerebral y el aprendizaje. El hecho de compartir esta información con los estudiantes puede mejorar sus métodos de autoevaluación, incrementando así sus respuestas personales a la estimulación y una mejora de su sentido de eficacia.

3. Bienestar del Maestro

No hay nada más significativo en la relación estudiante-maestro que la autoconciencia y autocuidado del propio educador. Nuestros estados emocionales (nuestro afecto no verbal) acaban permeando y afectando nuestras relaciones con los estudiantes. Todo lo que sentimos y experimentamos cuando nos relacionamos con ellos es rápidamente y de manera inconsciente recogido por ellos y replicado por ellos también. No podemos ignorar que existen estados de contagio emocional. Para contrarrestar estados de “contagio negativo” hay recursos interesantes que pueden resultar de gran ayuda, como la práctica del yoga, la lectura, caminar, etc. Un consejo es planificar cada día dos actividades que sean nutritivas para el educador, que le llenen emocionalmente, de manera que ayudan a mejorar las relaciones con los estudiantes. Desapegarse en estos momentos es fundamental para el bienestar del educador.

Como dijo una vez el poeta Mary Oliver, "¡La única vida que puedes salvar es la tuya propia!"

Como profesor, ¿qué prácticas de autocuidado llevas a cabo? ¿Y cómo ayudas a los jóvenes a trabajar y aprender de sus emociones? Preguntas reflexivas como esta, son una herramienta clave para profundizar en la comprensión y gestión del mundo emocional, de manera que alimenten un clima sano para nuestros estudiantes y adolescentes.

Artículo elaborado por Kreadis con información de:

Desautels, Lori, "Cracking the Code of Student Emotional Pain" (2015). Scholarship and Professional Work – Education. Paper 103. - http://digitalcommons.butler.edu/coe_papers/103


miércoles, 8 de marzo de 2017

Promover una imagen corporal sana en los niños

La imagen corporal tiene que ver con la forma en la que el niño se percibe y se valora. En muchas ocasiones, los conflictos que presentan los niños en cuanto a este tema, enmascaran otro tipo de cuestiones de orden relacional y emocional. 

De aquí que valoremos como fundamental que podamos proporcionar a nuestros niños todas las herramientas necesarias para que puedan hacer una construcción sana de su imagen corporal, siendo sensibles, asimismo, ante las dificultades que presentan en este sentido para garantizar la ayuda y el fortalecimiento de su autoestima y desarrollo emocional.

Resumimos algunos puntos a tener en cuenta en la siguiente infografía:



¿Quieres profundizar sobre este tema o necesitas hacer una consulta relacionada con ello? 
Escríbenos a info@kreadis.com